En el centro de nuestra amada Budapest…
Se encuentra el palacio de nuestro rey
Rodeado por su noble gente
Al final en las orillas esta
Custodiado por tres grandes torres
Estamos tres mil protectores de la paz
Que vivimos para defender la felicidad
Y prosperidad de nuestro reino
Preparándonos a diario concentrando
Nuestra energía y alma
Para cuando regrese aquella amenaza
Dar nuestra fuerza vida y alma
Por la libertad y la paz
Por aquellos ideales que jamás
Dejaremos escapar
Preparándonos para defender nuestra amada cuidad
Para defender la libertad
Contemple el atardecer junto a Mercer
Un viejo camarada y buen amigo
Platicamos del día a día
Contemplando nuestras vidas
Y mirando el día en regresar con nuestras familias
Aquel día defendía la torre tres
Comandados por Mercer
Mientras tanto un golpe del cielo cayó
Un estruendo de muerte se mostro
Donde yacían los restos de la torre dos
Preocupado por el general Ozan
Corrimos para ver lo que ya fue
Y lo que no se pudo detener
Mis camaradas desesperados estaban
Por sofocar las gigantescas llamas
Cuando de repente solo pudimos observar
Como cuatro bolas de fuego comenzaron a impactar
Con furia y destrucción
Despavorido estaba al mirar
Que gran parte de la guardia real ya no esta
A lo lejos una invasión llego
Comandamos por alguien que jamás se vio venir
Ya había caído gran parte de la muralla
Cuando comenzamos a defender nuestro espacio vital
De la furia de nuestro rival
Todo parecía inevitable
Ya no haber esperanza
Cuando de repente de la torre uno
Una nube roja emergió
Y las cabezas de sus guardianes rodaban por el suelo
Desde lo más alto vimos como piso por piso
La torre caía mientras caballeros negros emergian
Ya nuestras defensas no servían solo nos quedaba reagrupar
Para defender lo que quedaba de nuestro cerco
Por un momento el ataque paro
Detrás del fuego emergió
Un caballero azul nombrándose
El mensajero del profeta
Exigía la muerte de nuestro gobernador
Al no obedecer a sus palabras
Ordeno atacarnos sin piedad
De repente nuestro rey llego al campo de batalla
Rogando detener las llamas
El sabía lo que ellos querían
Más no se oculto y se ofreció
Por nuestra seguridad
Con lagrimas rogo que nos detuviésemos y huyésemos
Para después defender la cuidad
Con sus últimas palabras nos grito
Que no dejáramos caer la capital
Derrepende la espada del general se lanzo
Sobre la cabeza de nuestro rey
Un batallón de los nuestros ataco
Mas no valió pues sus numerosos guardianes los diezmaron
Dejaron a cinco que vivieran para regresar a nuestro lado
Dejando en nosotros un sentimiento de culpa y horror al ver a nuestro rey
Muerto y postrado bajo las cenizas de las tres torres
Pasando esto aun tuvieron el descaro de echarnos del lugar
Desterrándonos de nuestro pilar
Tres lunas nos dieron de tiempo
Para escapar con todo nuestro reino
Para estar en el olvido y permanecer en el exilio
Hoy nos quitaron el honor y nos humillaron con horror
Nada podía ser peor
Viena seria cuidad frente
Nuestra amada capital seria invadida
Por el ejército del mal
Por aquel imponente general

Cronicas de un general cristiano prt. 3 "La caida de Budapest"