Sabes, a ti es a quien más le debía esto, pero el dolor era muy grande para incluso recordar lo traumático de tu partida. Ahora que comencé a sanar recientes heridas veo que soy lo suficientemente fuerte para poder abrir esta puerta sellada en mi corazón.
No sabes cuánto esperaba toda la
familia tu llegada, pasaban los días y recibía mensajes de felicidad de todas
partes esperando tu nacimiento, aún conservo tus pertenencias y las abrazo cuando necesito ser fuerte y tener apoyo. Aunque no te vi físicamente sino por los ultrasonidos, nació en mi un sentimiento de amor tan grande que hoy aún solo el
afecto de tus hermanos puede igualar esto, y el cual no se ha marchado.
Imaginaba tu sonrisa, tus llantos y tu hermosa mirada, que hoy te imagino junto
a tus hermanos al pensar que edad tendrías y como jugarías con ellos.
Tengo tanto dolor mezclado con
impotencia y rabia, por la manera en que dejaste de este mundo, no merecías
partir así, tampoco que yo no estuviese a tu lado.
Te llore tanto cada día, mes y
año que transcurría, alguien llego a decirme que aceptara el juicio del destino
y siguiera adelante, que apenas eras un feto, lo que me pareció repulsivo y
estuve tanto tiempo enojado con la vida, con Dios y sobre todo conmigo mismo,
lo que más coraje e impotencia me daba es que tenía que hacerlo en silencio,
puesto que el luto de los demás pareciese haberse esfumado por las festividades
que sucedieron en el corto plazo del año de tu partida.
El momento que me llego a
distraer de tu partida, fue años después el nacimiento de tu hermano, fue
cuando te hice el juramento de que me dieras oportunidad de estar en este mundo
hasta que fuera autosuficiente y concluyendo de esto podría marcharme en paz a
cuidarte, ahora tienes dos hermanos, por lo que te pido perdón y tu permiso de
permanecer hasta que puedan ser independientes.
Te pido perdón por lo solo que
has de haber estado, pero debo dejar constancia que no te he olvidado, tu
recuerdo seguirá en mi hasta el final de los días, como un recordatorio del
verdadero dolor que implica estar vivo y tener que seguir aquí hasta cumplir mi
mayor misión.
También te pido perdón, porque
tarde demasiado en volver a escribir y dedicarte alguna carta quisiera a manera
de no excusarme, que en cada aniversario luctuoso y día de los muertos trato de dar un pequeño homenaje a tu memoria.
Quisiera platicarte que tu
recuerdo lo transmito a tus hermanos de manera activa y seguiré haciéndolo así
hasta que mi memoria se pierda en las manos de la mortalidad.
Gracias por compartir conmigo
aquel café junto a tu ofrenda fue una gran platica, me ayudaste a entender que
el dolor de las tempestades pasadas todo es manejable comparado con el impacto de tu
partida.
Ahora me encuentro reconstruyendo
mi vida, he perdido tanto en estos meses, pero agradezco que sigo de pie recordándote,
esto me motiva a cumplir el cuidar a tus hermanos y seguir adelante.
Te prometo una vez cumpla mi
tiempo en este plano, te iré a buscar para cuidarte y no separarme de ti, te
amo y cada día que pasa tratare de convertir este dolor en amor y autodeterminación,
seré un mejor ser humano para ti y tus hermanos.
Gracias por aún permanecer en mis memorias, gracias por darme la fuerza que tanto necesite en estos días, mi pequeño bebe estrella...


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